La vuelta de vacaciones también es fiscal: qué debe revisar tu empresa en septiembre
Pero la vuelta de vacaciones no solo afecta a la actividad comercial o a la organización interna. También es un buen momento para revisar la situación fiscal, contable y financiera de la empresa. Pero la vuelta de vacaciones no solo afecta a la actividad comercial o a la organización interna. También es un buen momento para revisar la situación fiscal, contable y financiera de la empresa. Con cuatro meses por delante hasta finalizar el ejercicio, septiembre ofrece algo especialmente valioso: tiempo. Tiempo para detectar desviaciones, anticipar impuestos, ordenador contabilidad y tomar decisiones antes de llegar al cierre del año.
1. Comprueba cómo marcha realmente el ejercicio
Septiembre es un buen momento para dejar a un lado las previsiones realizadas a principios de año y analizar los datos reales.
¿Cuánto ha facturado la empresa hasta ahora? ¿Cómo ha evolucionado respecto al mismo periodo del año anterior? ¿Los gastos están dentro de lo previsto? ¿El margen se mantiene o se ha reducido?
Esta revisión permite obtener una fotografía mucho más precisa de la situación del negocio y, sobre todo, hacer una estimación de cómo puede terminar el ejercicio si se mantiene la tendencia actual.
No se trata únicamente de saber si se está facturando más o menos. Conviene analizar también la rentabilidad, los costes y la evolución de la tesorería.
2. Haz una previsión del resultado antes de final de año
Esperar a diciembre para descubrir cuál será aproximadamente el resultado del ejercicio deja poco margen de actuación.
Con los datos acumulados hasta agosto y una estimación razonable de los últimos cuatro meses, es posible realizar una primera previsión del cierre.
Esta información puede ayudar a la empresa a planificar decisiones durante el último cuatrimestre: inversiones necesarias, gastos previstos, necesidades de financiación o medidas para mejorar la rentabilidad.
Además, disponer de una previsión permite abordar la planificación fiscal con mayor antelación.
3. Anticipa los próximos impuestos
Después del verano llega un periodo con nuevas obligaciones tributarias y, dependiendo de la situación de cada empresa, los próximos meses pueden implicar desembolsos importantes.
Por eso, septiembre es un buen momento para revisar el calendario fiscal aplicable y estimar las cantidades que habrá que afrontar.
Anticipar los impuestos ayuda también a proteger la tesorería.
Una cosa es conocer la rentabilidad de una empresa y otra diferente disponer de liquidez suficiente en el momento en que hay que cumplir con sus obligaciones.
Tener una previsión permite reservar fondos y evitar que determinados pagos lleguen por sorpresa.
4. Revisa la contabilidad y la documentación pendiente
Facturas que todavía no se han enviado a la asesoría, gastos pendientes de justificar, movimientos bancarios sin identificar, documentación incompleta…
Durante el año es relativamente habitual que se acumulen pequeñas cuestiones administrativas.
El problema aparece cuando todas ellas llegan juntas en diciembre.
Septiembre permite hacer una primera puesta a punto y comprobar que la contabilidad refleja correctamente la realidad de la empresa.
También es un buen momento para revisar facturas emitidas y recibidas, conciliaciones bancarias, operaciones pendientes de contabilizar y cualquier documentación que pueda ser necesaria posteriormente.
Cuanto más ordenada llegue la contabilidad al final del ejercicio, más sencillo será preparar correctamente el cierre.
5. Analiza la tesorería de los próximos meses
Facturar no significa necesariamente cobrar.
Una empresa puede presentar buenos resultados y, al mismo tiempo, tener dificultades de liquidez si acumula facturas pendientes de cobro o concentra numerosos pagos en determinadas fechas.
Por ello, conviene preparar una previsión de tesorería hasta final de año.
Algunas preguntas útiles son:
- ¿Qué cobros están previstos?
- ¿Existen clientes con facturas vencidas?
- ¿Qué pagos importantes habrá que afrontar?
- ¿Hay impuestos, nóminas, seguros o préstamos que puedan generar tensiones de liquidez?
- ¿Será necesario disponer de financiación?
Detectar una posible falta de liquidez en septiembre permite buscar soluciones con tiempo. Descubrirla cuando el problema ya ha llegado limita considerablemente las opciones.
6. Revisa gastos e inversiones previstas
El último cuatrimestre también puede traer decisiones importantes para el negocio.
Renovación de equipos, adquisición de software, contratación de servicios, mejoras en las instalaciones o nuevas inversiones pueden tener implicaciones económicas, contables y fiscales diferentes.
Por eso, antes de tomar una decisión únicamente pensando en su posible efecto fiscal, conviene analizar si la inversión tiene sentido para la actividad y cómo debe tratarse correctamente.
Una buena planificación fiscal no consiste simplemente en gastar para pagar menos impuestos, sino en tomar decisiones empresariales justificadas conociendo de antemano sus consecuencias.
7. No olvides el área laboral
La revisión de septiembre tampoco debería limitarse a impuestos y contabilidad.
Si la empresa tiene trabajadores, el último tramo del año puede ser un buen momento para revisar su situación laboral: contratos, jornadas, vacaciones, nóminas, posibles incorporaciones y necesidades de plantilla para los próximos meses.
Además, si se prevén nuevas contrataciones o cambios importantes, conocer previamente sus costes permite incorporarlos a las previsiones económicas de la empresa.
8. Empieza a preparar el cierre antes de diciembre
Uno de los errores más habituales es asociar el cierre contable y fiscal exclusivamente con el final del año.
En realidad, una parte importante del trabajo puede anticiparse.
Revisar saldos, detectar documentación pendiente, comprobar operaciones relevantes y realizar una estimación del resultado permite llegar a diciembre con mucha más información.
Y, especialmente, permite detectar posibles incidencias cuando todavía existe tiempo para corregirlas.
Septiembre: cuatro meses para tomar decisiones
La vuelta de vacaciones suele venir acompañada de nuevos objetivos comerciales y proyectos para el último tramo del año. La gestión fiscal y contable debería formar parte también de esa planificación.
Septiembre permite analizar dónde se encuentra actualmente la empresa, estimar cómo puede terminar el ejercicio y prepararse para los próximos meses con mayor seguridad.
Porque el cierre del año no debería empezar el 31 de diciembre.
Si quieres conocer la situación fiscal y contable de tu empresa y preparar con antelación el último cuatrimestre, desde nuestra asesoría podemos ayudarte a revisar tus números, anticipar obligaciones y planificar el cierre del ejercicio.